La lucha por la bendición de Dios
La vida de Jacob me suscita gran variedad de interrogantes, pero si hay algo que me deja perplejo es la agitada lucha que mantiene con aquél varón en esa noche épica.
Ya hay carencia de información en cuanto a la forma de luchar, pero la obstinación de Jacob lo hace más desconcertante, no permitiendo dejar al adversario aún cuando éste le deja lesionado de por vida.
Al rayar el alba suena el último round y lo que continúa no adquiere mayor verosimilitud cuando los contrincantes se preguntan los nombres como si con ello pudieran desarmar al contrario.
Por si todo esto no resulta suficientemente estrambótico, el contrincante proclama vencedor a un Jacob exhausto y lastimado, al que le da un nuevo y crucial nombre para el devenir de la historia: Israel.
Como supuesto premio, el varón vencido le concede la insistente pretensión de Jacob: Ser bendecido por su mismo contendiente.
Por último y para mayor consternación se nos informa que ese varón es el mismo Dios y por ello Jacob acaba constatando que no debería estar vivo.
Bien, hemos dicho lo suficiente como para pretender sortear tan comprometido evento. Quizás nos podemos plantear poner en entredicho la sensatez de ese gran patriarca dispuesto a luchar contra Dios TodoPoderoso.
Si solo fuera eso, otro acto irreflexivo de un siervo de Dios… pero no se acaba ahí, pues también queda amenazada nuestro conocimiento de Dios cuando alzamos las siguientes cuestiones:
- ¿Por qué Dios busca luchar contra Jacob, un siervo suyo?
- ¿Cómo no puede el Dios Omnipotente, aún como varón o como ángel, siquiera soltarse de un simple mortal?
- ¿Y por qué Dios después de herir a Jacob, llega a proclamarlo vencedor de la contienda?
Falta información, decimos, además, no pertenece a nuestra esfera ¿deberíamos pasar página?…
Lo cierto es que sería cómodo tomar este relato como una corta epopeya, obviando las cuestiones, y aceptando que supera la originalidad de un sueño en una noche de verano. Y de hecho, resultaría más apacible tomarlo como una visión.
Sin embargo, Jacob salió de ese incidente no sólo con la sensación que no debería estar vivo, sino también con una cojera evidente. Aquella lucha le dejó una secuela permanente, y le otorgó algo por lo que había estado luchando toda su vida y que todavía tenía la sensación de no haber conseguido: la bendición de Dios.
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hola
bendicion hermanos creeo que la lucha que se tenga con Dios por una bendicion es excelete, lastima que no queremos pagar el precio que en este caso se trata de intimidad, obediencia, sometimiento, pero sobre todo cuando nos busca para probarnos con el fin de pasarnos a otro nivel o promocion, nunca le podemos ganar a Dios pero el espera que nuestra lucha por la bendicion sea limpia , honesta, y el nos da el premio. y eso fue lo que hizo Jacob no se rindio a pesar del tiempo lucho hasta alcanzar su bendicion, no sola para el sino para su desencencia.
MANUELA MURILLO - Julio 6, 2008 at 4:05 am
PIENSO QUE ALCANZAR LA BENDICION DE DIOS ES UN RETO MUY GRANDE. PORQUE NO ES FACIL PERSEVERAR Y AUN CUANDO TODO ESTA DE NUSTRA CONTRA Y HAY QUE SEGUIR. PRA RECIBIR BENDICIONES DIOS NOS PREPARA; PONE A PRUEBA NUSTRA FE PARA DESARROLLAR MAYOY FORTALEZA Y SABIENDO QUE CREYENDO LO QUE NO VEMOS ESO ES FE. SI DIOS TE HIZO A TI UNA PROMESA, LUCHA POR ELLA Y AUN NO LA HAYA HECHO, CREE, HERMANO QUE EL PROPOSITO DE DIOS SIEMPRE ES QUE ANDEMOS EN BENDICION. PERO ACUERDATE QUE SIN LUCHAS NO HAY RECOMPENSAS. DIOS TE BENDIGA
VICTORIA - Octubre 28, 2009 at 9:22 pm