Hasta Rayar
Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta rayar el alba.

Sara

La primera referencia que tenemos de Sara, la leemos en…

Gn 11:29 Abram y Nacor tomaron para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. (En un solo vers. aparecen seis nombres pero hay un pero sobre el de uno de ellos) 30Pero Sarai era estéril y no tenía hijos.

Este último versículo tan sucinto pero tan trascendental para comprender la vida de Sara. Aunque sólo ella sabía cuanta ilusión plantada y trillada, cuanta esperanza erosionada y renovada. Un escueto versículo para vislumbrar que luna tras luna, sangre y lágrimas salían de sus entrañas.

Pero Sigamos.

31Tomó Taré a su hijo Abram, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai, su nuera, mujer de su hijo Abram, y salió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán. Pero cuando llegaron a Harán se quedaron allí.

No se sabe a ciencia cierta porque Taré, el padre de Abraham, salió de Ur, en Mesopotamia para ir a Canaán. Pero lo cierto es que, lo que hoy la actual Irak, en su día era la sociedad más avanzada de su mundo. Y avanzados era también los cultos impúdicos a sus dioses.

Josué mencionaría más adelante que Taré servía a dioses extraños.

No sabemos hasta que punto, Taré, se sentía incómodo en medio de esa civilización. Pero lo que si sabemos, es que se marchó para ir a tierra de Canaán y decidió quedarse en Harán, que está más o menos a mitad de camino.

¿Por qué no continuó? Quizás hizo lo más difícil, dejarlo todo, viajar y emprender una nueva vida, pero ¿por qué se conformó con Harán?

Quizás Taré podía pensar que Canaán estaba demasiado cerca de Egipto, una civilización demasiado parecida a la que había dejado atrás, donde por cierto, perdió un hijo que curiosamente se llamaba Harán. No era casualidad que esa tierra bucólica tuviera el nombre de su hijo fallecido… ¿para qué continuar y tomar mayores riesgos?

Cuando uno recibe el evangelio, sin duda, toma la parte más difícil. Es posible que se quite ciertos vicios y que adquiera responsabilidad, por no decir, paz y esperanza. Pero todos corremos el riesgo de sentirnos protegidos entre cuatro paredes en una sociedad de paradigmas vertiginosos y no ver la necesidad de seguir avanzado por un camino, todo hay que decirlo, demasiada veces estrecho y confuso.

No, no sabemos si Taré tuvo un llamado de Dios para dirigirse a Canaán pero seguramente hoy sabríamos mucho más de Taré si hubiera continuado hasta la tierra a la cual se dirigía.

¿Así que sabéis que otra cosa sabemos de Taré?.

32Y fueron los días de Taré doscientos cinco años, y murió Taré en Harán.

Así que Abraham y Sara se establecen en Harán, una tierra a la cuál se adaptan y prosperan. Quizás también pensarían que era una tierra ideal y plácida, distanciada de todo stress, para tener allí hijos.

Pero los años pasan y Sara no queda embarazada, hasta que un día, Abraham viene con una promesa de parte de Dios que convulsiona todo el campamento:

12:1Jehová había dicho a Abram: «Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición.

Supongo que Sara se quedaría atónita después de escuchar a Abraham esas palabras.

Lo cierto es que Sara se sometió. A pesar de que su más fuerte anhelo no se había cumplido. A pesar que no había recibido la promesa personalmente. A pesar que la idea de formar una gran nación es, a todas luces, algo inconcebible, cuanto más para Sara.

Como Sara, muchas veces no entiendes los propósitos de Dios y cuando ves que tu vida ya está encarrilada y encauzada y te conformarías con una sencilla y natural bendición de Dios, por alguna insondable razón, Dios parece seguir probándote hacia terrenos desconocidos…

Como Sara, tienes un montón de promesas que no has recibido personalmente, pero has decidido someterte por quien han sido pronunciadas.

Como Sara, viendo aún lo complicado que resulta gobernar o tener control de tu propia vida, te prometen una corona de justicia para ser nada más y nada menos que reyes y sacerdotes.

Así que, Abraham y Sara, continuaron adelante…

12: 4Se fue Abram, como Jehová le dijo, y con él marchó Lot. Tenía Abram setenta y cinco años de edad cuando salió de Harán. 5Tomó, pues, Abram a Sarai, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, y todos los bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

Fijaos en la diferencia con lo que habíamos leído en el 11:31 salió … para ir a la tierra de Canaán. Pero cuando llegaron a Harán se quedaron allí. con lo que acabamos de leer y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

Bueno, por fin. ¡Llegan a Canaán! Ahora solo queda esperar la bendición que Dios ha dado a Abraham.

Nada más lejos de la realidad, recién instalados allí se encuentran más contratiempos…

12:10Hubo entonces hambre en la tierra; y descendió Abram a Egipto para vivir allí, porque era mucha el hambre en la tierra.

¿Por qué Dios a veces pone tantas dificultades? ¿Por qué parece que sea Él Quien haga la montaña más alta? ¿Cuántos peregrinajes han de ser necesarios?

Era el tercero para Sara, y el primero por necesidad, pero en Egipto ella no pasaría desapercibida.

11Y aconteció que cuando estaba próximo a entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer: «Sé que eres mujer de hermoso aspecto;
12
en cuanto te vean los egipcios, dirán: “Es su mujer”. Entonces me matarán a mí, y a ti te dejarán con vida. 13Di, pues, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya; así, gracias a ti, salvaré mi vida».

No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero a primera vista, la conducta de Abraham parece reprobable como mínimo en dos aspectos, en primer lugar, al aspecto moral que comporta el mismo, ¿el que ha de ser padre de naciones insta a su mujer que diga? “Di, pues, que eres mi hermana”. Luego diremos algo en cuanto a esto…

El segundo aspecto se refiere a la actitud poco generosa que Abraham parece denotar al temer por su vida, que no por la de su mujer –lo deja claro el texto- y así utilizarla para su beneficio, en una actitud que rayaría la cobardía. “para que me vaya bien por causa tuya”.

No voy a excusar que Abraham fuese ingenioso al emplear el término “hermana” para Sara, término que ha dado mucha discusión sobre la ascendencia de Sara y que, no tengo intención de abordar. Lo que está claro es que venían los dos del mismo linaje.

Pero sí que añadiré algo que creo es importante: Me parece que lejos de ser la actitud de Abraham cobarde, en realidad denotaba confianza hacia la mujer que amaba “…gracias a ti, salvaré mi vida», Para Abraham, Sara no solo era su mujer, era su hermana, su compañera del alma, a la cual le confiaba su vida y se veía necesitado de ella para llevar a cabo los propósitos de Dios.

14Aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa. 15También la vieron los príncipes del faraón, quienes la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa del faraón. 16Este trató bien por causa de ella a Abram, que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos.

¿Cómo se sentirían Abraham y Sara actuando en un mundo que no era el suyo?…

Bueno, al parecer a Abraham le salió bien la jugada, había confiado en Sara y había obtenido bendición, aún de los mismos paganos, cosas curiosas de la vida. Pero, la promesa de Dios, recordemos, también decía que él sería bendición. Veamos lo que pasó…

17Pero Jehová hirió al faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai, mujer de Abram. 18Entonces el faraón llamó a Abram, y le dijo: «¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? 19¿Por qué dijiste: “Es mi hermana”, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, aquí está tu mujer; tómala y vete». 20Y el faraón ordenó a su gente que escoltara a Abram y a su mujer, con todo lo que tenía.

Oh, vaya… y todo por decir “es mi hermano” en lugar de ser de bendición a esa gente, Sara y Abraham trajeron desgracia al no decir la verdad íntegra … aunque seguro que tendrían buenas intenciones y no pretenderían que nadie saliese perjudicado.

¿Por qué la gente de este país no quiere saber nada que huela a religión? Bueno, decimos que los evangélicos no somos responsables de tantos campos plantados de año con odio, intransigencia, y doble moralidad… Es cierto hasta cierto punto, pero hemos sido llamados a ser bendición y ¿lo somos?

Pretenden ser lo que no somos y saber lo que no sabemos impedimos que otros sean impactados a través de lo que Cristo puede hacer en la vida de alguien débil e ignorante, como yo, apelando a la conveniencia de mostrar solo lo mejor. Dice John White que la verdad misma es infinitamente más poderosa que la versión depurada de la verdad que nuestra propia vanidad podría preferir.

Sí, como a Sara, a nosotros también se nos insta a llamarnos hermanos. Pero cuando advierten que no nos comportamos como hermanos, no nos extrañe que nos respondan algo parecido a lo que respondieron a Abraham: aquí está tu mujer; tómala y vete. (Vete con tu cantinela a otra parte)

Abraham confiaba en Sara, quizás también confiaba demasiado en sus propios planes y medios cuando Dios solo quería que confiara en Él, Quien le había dado las promesas.

¿Es posible estar en el camino de la fe y dejarse guiar por la vista?

Es posible… aún así, Abraham y Sara fueron bendecidos…

Así que emprendieron su cuarto viaje, aún con mayores riquezas.

Tenían todo lo que podían desear excepto la cosa que más deseaban…

Y llegaron de nuevo a Canaán y allí se quedaron. Y Sara sentía como quemaba sus últimos cartuchos y el hijo prometido no viene, la desesperanza crece…

En una sociedad patriarcal como la que le tocó vivir a Sara, la frustración por no poder tener hijos, cometido que se le suponía a la mujer, podía afectarle de manera más profunda:

¿La desecharía Abraham? Bueno, eso no estaba bien, pero, bien podía tomar a otra mujer para llevar a cabo simplemente lo que Dios mismo le había prometido? ¿Por qué no toma a otra mujer? Ella ya ha cumplido los 75! Abraham vivía en un contexto que podía hacerlo, máxime siendo alguien tan rico, ¿por qué no lo hace?

Al final es Sara quien no puede con la situación y es ella misma quien se lo propone a su marido. Lo leemos en el Cap.16.

16:1Sarai, mujer de Abram, no le daba hijos; pero tenía una sierva egipcia que se llamaba Agar. 2Dijo Sarai a Abram:

—Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva, y quizá tendré hijos de ella.

Atendió Abram el ruego de Sarai. 3Así, al cabo de diez años de habitar Abram en Canaán, su mujer Sarai tomó a Agar, su sierva egipcia, y la dio por mujer a su marido Abram. 4Él se llegó, pues, a Agar, la cual concibió; pero al ver que había concebido, miraba con desprecio a su señora. 5Entonces Sarai dijo a Abram:

—¡Mi agravio sea sobre ti! Yo te di a mi sierva por mujer, pero al verse encinta me mira con desprecio. ¡Juzgue Jehová entre tú y yo!

6Respondió Abram a Sarai:

—Mira, tu sierva está en tus manos. Haz con ella lo que bien te parezca.

Y como Sarai la afligía, Agar huyó de su presencia.

Es curioso que en estas conversaciones que tiene Sara con Abraham, Dios esté muy presente.

Primero Sara responsabiliza a Dios de su situación (Ya ves que Jehová me ha hecho estéril) es casi más un reproche… pero propone una solución por su cuenta, un método de fecundación de la época: a través de la sierva.

Pero cuando la vida surge, también lo hace el desprecio de la sierva a su señora.

Sara, sin poder aguantar más, reprocha ahora no se sabe qué a Abraham y le desea lo peor (Mi agravio sea sobre ti!) y pone a Dios en medio de los dos.

Abraham, ante este embrollo de mujeres parece desentenderse del asunto, y lo deja todo al criterio de su mujer, en la cual sigue confiando, pero ésta resuelve haciendo la vida imposible a Agar.

¿Os habéis percatado lo mordaz que hace a uno la frustración?

Es irremediable que la amargura produzca seres ariscos y resentidos

Solo quiero notar aquí que biografías modernas acerca de cristianos sobresalientes podrían deprimirnos, mientras que casos como los de Sara y otros narrados en las Escrituras nos sirven para aprender como un ejemplo de mujer de fe que continuaba sin camino, aunque fuera arrastrando los pies y refunfuñando contra su Dios y contra su compañero de luchas, Abraham.

Tramo duro para Sara, el que tuvo que recorrer entonces, aprendiendo a convivir con su situación y con su sierva y el hijo de ésta. Hasta que 14 años después, Abraham vuelve a recibir promesa. Era ya la cuarta, pero contra todo pronóstico, Dios no solo se acuerda se Sara, sino que le da ese nombre: Sara (que quiere decir: “Princesa”).

Así es Dios. Declara Princesa a una mujer que tiene la autoestima por los suelos y que se piensa que no ha cumplido el cometido de su vida. Aunque Sara, aún tendría que convencerse de eso.

Así que llegamos a la última escena que consideraremos, la encontramos en el Cap 18

18:1Jehová se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, a la hora de más calor. 2Alzó los ojos y vio a tres varones que estaban junto a él. Al verlos salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, se postró en tierra 3y dijo:

—Señor, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo. 4Haré traer ahora un poco de agua para que lavéis vuestros pies, y luego os recostaréis debajo de un árbol. 5Traeré también un bocado de pan para que repongáis vuestras fuerzas antes de seguir, pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo.

Ellos dijeron:

—Haz como has dicho.

6Entonces Abraham fue de prisa a la tienda donde estaba Sara, y le dijo:

—Toma enseguida tres medidas de flor de harina, amásala y haz panes cocidos debajo del rescoldo.

7Corrió luego Abraham a donde estaban las vacas, tomó un becerro tierno y bueno, lo dio al criado y este se dio prisa a prepararlo. 8Después tomó mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos. Él se quedó con ellos debajo del árbol, y comieron.

9Después le preguntaron:

—¿Dónde está Sara, tu mujer?

¡Qué curioso! Sara trabajando para Dios y permaneciendo escondida tras la trastienda. ¿Te suena?

Si tú como yo, crees que te hallas lo suficientemente al margen como pasar inadvertido. Sin duda hay algo que te sigue atrayendo y no te alejas excesivamente. Pero tus complejos, tu inseguridad o tu culpa te hacen vivir en tu mundo replegado. Y cuando piensas que ya no estás para según que cosas, te percatas que Dios aún pregunta por ti y quiere utilizarte.

—¿Dónde está Sara, tu mujer? Él respondió:—Aquí, en la tienda.

10Entonces dijo:

—De cierto volveré a ti el próximo año, y para entonces Sara, tu mujer, tendrá un hijo.

Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. 11Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada, y a Sara ya le había cesado el período de las mujeres. 12Y se rió Sara para sus adentros, pensando: «¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?». 13Entonces Jehová dijo a Abraham:

—¿Por qué se ha reído Sara diciendo: “Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja”? 14¿Acaso hay alguna cosa difícil para Dios? Al tiempo señalado volveré a ti, y para entonces Sara tendrá un hijo.

Que fácil es dibujar una sonrisa irónica desde el cobertizo, pensando que allí será ignorada nuestra actitud. Sara se rió pensando que no era vista por Dios. Seguramente, ella no se hubiera reído delante de ellos, pero escuchando a hurtadillas en su fuero interno expresaba su incredulidad, frustración y desdicha con aquella sonrisa “irónica”.

Nosotros, al igual que Sara, parecemos vivir las promesas de la fe con sonrisa forzada. Ciertamente nuestras bocas no dudan de las promesas y a Dios pocas veces le mostramos nuestra ambivalencia. Pero la realidad, muchas veces es, que en nuestro vivir diario estamos lejos de la expectación de tales promesas. No tenemos la osadía de burlarnos de ellas, somos sofisticados, así que quizás las ponemos tan altas que se tornan inalcanzables. Y si no:

- ¿cómo creemos que las vidas de las personas que nos rodean puedan ser cambiadas por el evangelio?

- ¿Hasta qué punto pensamos que este antiguo libro puede seguir transformando nuestras vidas de una manera que ni sospechamos?

- ¿Cuántas veces oramos para que nuestro entorno, nuestra ciudad o nuestro país rindan sus rodillas a Cristo y lo hacemos con fe?

- ¿En qué medida pensamos que la venida del Señor es inminente y que la agenda para el día de mañana se puede no cumplir?

Ciertamente anhelamos todas estas promesas, pero nos es cómodo dejarlas ahí fuera de nuestro alcance.

15Entonces Sara tuvo miedo y negó, diciendo:

—No me reí.

Y él dijo:

—No es así, sino que te has reído.

Sara ya era mayor, pero ésta era la primera vez que Dios le hablaba. Y fue para decirle: No es así, sino que te has reído.

Dios confrontaba la incredulidad de Sara cara a cara.

¿Qué fue lo que cambió en Sara a partir de ese encuentro?

Desde luego, algo cambió y Sara aparece, tras todos sus tropiezos, en la lista de gigantes de la fe que se encuentra en Hb 11. Y de ella se nos dice dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Y Sara llamó a aquel niño Isaac, que significa “Risa ” y dijo: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oiga se reirá conmigo.

Sara en el ocaso de su vida, no tuvo su declive, sino su mayor ascensión.

Sara necesitó un despertar de Dios que le confrontara su incredulidad ¿Y nosotros?

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño, porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. (Rom 13:11)

Contuvo la respiración y pudo por fin admirar aquella cima de cerca. Es cierto, la noche se acercaba, pero ahora ansiaba alcanzar la cumbre…

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