¿Estamos hechos de pasta mística?
¿En cuántas ocasiones nos hemos sentido poco útiles para poder servir a Dios?.
Viejos ideales no cumplidos, sueños que se han marchitado, creemos que nos han inyectado tantas dosis de realidad que lo más alto de la montaña se nos torna un objetivo inalcanzable, así que tomamos atajos hacia ninguna parte entre el conformismo y la frustración.
Nos convencemos que no estamos hechos de la misma pasta mística que las mujeres y hombres de Dios que salen en la Biblia. ¿De veras?
Pedro se consideraba demasiado pecador para seguir a Jesús.
Jonás no podía dar crédito a los planes de Dios y huyó ante su llamamiento.
Moisés no se sentía capacitado y le objetaba a Dios que no era la persona idónea.
Y Sara… La anciana Sara se reía entre bastidores cuando escuchaba que Dios aún quería utilizarla para llevar a cabo Su promesa.
Hoy me gustaría seguir los pasos trazados en el camino de Sara. La mujer que emprendió el camino de la fe más largo.
Siguiente: Sara
Loading...