Hasta Rayar
Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta rayar el alba.

La torre que quiso sobrepasar el cielo

Gen11:1Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.


Al leer esta primera frase uno puede levantar el entrecejo, ¿hubo realmente una lengua original? Incluso hay teólogos que advierten que se trata de un contexto local. Otros nos vemos tentados a que declare un experto, que no testigo, llamado ciencia.

Existen en la actualidad cerca de 3.000 lenguas vivas. Siguiendo el modelo evolutivo, la investigación lingüística ha intentado durante años hallar la lengua primitiva de la que procederían las actuales, y ha llegado a clasificar las lenguas en diferentes grupos de familias (Por ejemplo el catalán, castellano, francés, italiano,… son lenguas románicas, que, como sabéis, pertenecen a la familia indoeuropea. Hay otras lenguas que pertenecen a la familia indoeuropea como lo son el inglés y el alemán).

Así tenemos la familia indoeuropea, hay otras familias lingüísticas atendiendo a su parentesco, como lo son las semíticas, las urálicas, las caucásicas, las chino-tibetanas, las coreano-japonesas, las africanas, las australianas, las amerindias y no sigo…

Pero ¿qué pasa cuando se estudian conjuntamente las familias lingüísticas? Pues que la ciencia moderna dice haber renunciado a la ambición de hallar una lengua original porque dice que llega un momento en que la separación es tan inconexa entre las familias lingüísticas que aduce que muy posiblemente el lenguaje se haya tenido que desarrollar en diversos centros independientes unos de otros.

Es curioso que, en un sentido estricto, si la lingüística hubiera demostrado una lengua original, como inicialmente decimos que la hubo, corroboraría este versículo pero desmentiría el resto del relato (el hecho probado de familias de lenguas independientes)

Esto me sugiere que, por ejemplo, en un tema controvertido como es la creación, ¿cuánta información todavía desconocemos? ¿Cuánta luz que nos ha sido velada desvanecerían las confusas teorías evolucionistas? Porque muchas teorías evolucionistas son contradictorias entre sí. Pero eso es otro tema… valga solo para la reflexión.

2Aconteció que cuando salieron de oriente hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

“Multiplicaos y llenad la tierra” había ordenado Dios todavía en un tiempo prehistórico a éste.

Tradicionalmente se ha señalado que esta iniciativa de establecerse en un lugar no era legítima. ¿Por qué? Decir que ello no era la voluntad de Dios se me antoja demasiado simplista ¿Podemos afirmar con rotundidad que toda aquella gente conocía que el propósito de Dios era que se esparcieran por toda la tierra? Aún suponiendo que lo supieran, me imagino que muchos ya tendrían bastante con subsistir, pues no siempre es fácil.

Yo conozco a unos que se les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio”. Pero por si acaso, si alguien se siente aludido, puede esperar a hacerlo cuando termine de leer.

Sin embargo, me llamó la atención el nombre de Sinar. ¿Y que de malo tiene Sinar? No hay muchas referencias a esa tierra, pero la busqué y me apareció en una visión, una visión de Zacarías, no os asustéis, y cargada de simbología, lo que me ayudó a comprender…

Zac5:5Salió aquel ángel que hablaba conmigo, y me dijo:

—Alza ahora tus ojos y mira qué es esto que sale.

6Pregunté:

—¿Qué es?

Él respondió:

—Este es un efa que sale.

(Un efa, era como un recipiente, una medida que solía usarse para transportar líquidos)

Además dijo:

—Esta es la maldad de ellos en toda la tierra.

7Entonces levantaron la tapa de plomo, y una mujer estaba sentada en medio de aquel efa. 8Y él dijo:

—Esta es la Maldad.

La arrojó dentro del efa y echó la masa de plomo en la boca del efa.
(Es como decir que cerró el recipiente)

La maldad en esta ocasión tenía forma de mujer. Quizás a alguno le atraiga la idea, pero me da la impresión que quiere denotarlo como algo antinatural, aunque latente. A veces lo peor puede estar revestido de la mejor apariencia.

Cuántas veces en los medios oímos que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno, malo. Cuanto esmero en la presentación de envases atractivamente preparados y su interior parece carecer ya de valor.

Víctimas que son buscadas y utilizadas para socavar lo justo, no se requieren ya campañas que justifiquen lo inmoral.

¿Cuántos son seducidos por argumentos tendenciosos?

Películas que muestran que la vida no es vida y mar adentro… hallan la solución a su tormento. Series en las que no dejan de salir del armario como ejercicio de naturalidad y liberalidad. Chicos que pueden ya jugar con nuevos globos expedidos en indiscretas máquinas de institutos.

¿Os habéis preguntado porque en la Biblia, conceptos que a veces son difíciles de explicar, han de ser revelados como en un sueño? Ideas que solo se pueden vislumbrar de forma gráfica porque trascienden a los engaños de cada generación ¿Queréis ver que vio más Zacarías?

9Alcé luego mis ojos y tuve una visión: Aparecieron dos mujeres que tenían alas como de cigüeña; el viento impulsaba sus alas, y alzaron el efa entre la tierra y los cielos.

10Pregunté al ángel que hablaba conmigo:

—¿A dónde llevan el efa?

11Él me respondió:

—Le van a edificar una casa en tierra de Sinar; y cuando esté preparada, lo pondrán sobre su base.

Esta imagen de dos mujeres aladas, impulsadas por el viento, con aquel recipiente es una imagen complaciente y sugestiva. ¿Cómo sospechar que ahí encerrada, se encontraba la maldad escondida? ¿Puedes tú reconocerla? Bajo el hechizo de su canción no es fácil advertirla. Tras su disfraz persuasivo y su máscara de inocencia ¿puedes distinguir su susurro en el viento?

¿A dónde llevan el efa? Preguntó en plena visión un turbado Zacarías, que él si había sido testigo de toda la escena y sabía que allí habitaba la maldad.

11Le van a edificar una casa en tierra de Sinar; y cuando esté preparada, lo pondrán sobre su base.

De las raíces de esta tierra quisieron que brotara la vida al margen del Autor de la Vida. Y esa raíces, plantadas en una efa, en un cuenco de hierro, nunca dejaría culminar el crecimiento, pese a todo el esfuerzo y ambición humana.

Y en esa tierra, emergería tiempo después Babilonia. Porque fue Babilonia, quien se preparó para poner aquel engendro sobre su base.

En las cloacas de aquel lugar se escondía la inmundicia. Esa es la tierra de Sinar, para quien la haya querido reconocer.

Pero retrocedamos, y volvamos a las raíces de nuestra historia:

3Un día se dijeron unos a otros: «Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego». Así el ladrillo les sirvió en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

No cabe duda de la capacidad que tiene el ser humano para progresar. Cuando coopera, cuando comparte el conocimiento, tiene una facultad de desarrollo brutal, como todos somos testigos. Seguramente aquella tierra hermosa y llana, bañada por ríos fértiles, no era rica en piedra. Así que buscaron, entre los recursos disponibles, algo útil para la construcción.

Es cierto que una edificación de piedra da mayor solidez, pero en tiempos donde la rentabilidad y la efectividad priman, el ladrillo y el asfalto se adueñan de la superficie. ¿No se hace especialmente evidente en nuestros mejores parajes y en nuestras costas? Sí, Dios nos dio la habilidad para transformar su mundo y que duda cabe que todavía continuamos en el empeño. (Y es que algunos piensan que vivimos en un mundo sostenible sólo porque éste gravita en el espacio)

4Después dijeron: «Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra»

Aquella gente percibía sus logros, no solo en la construcción. Ya no tendrían que vivir a merced del clima, se dieron cuenta que podían asentarse en aquella tierra y explotarla. Y atisbaron un proyecto que les daría nombre y grandeza, el primer rascacielos (una torre cuya cúspide llegue al cielo) ¿Con qué finalidad? No ser esparcidos sobre la tierra.

No sería solo un monumento orientativo, sería un símbolo de seguridad, señal de autosuficiencia. Se construirían un templo a si mismos, que llegase al cielo, porque de alguna manera necesitaban venerarse. ¿Estaban reemplazando a Alguien?

En algún lugar en el camino pensaban haber dejado atrás al Gran Constructor, Alguien a quien no podían hacer sombra, pues había creado el mismo sol. Alguien que ante su Grandeza su obra seguía siendo pequeña.

En algún lugar de la historia, la humanidad cree haber dejado atrás a alguien que parece seguir incomodando. Esta humanidad ha erigido sus propias torres en cada campo de la ciencia y ha hecho patente su supremacía pero ¿cómo competir con Quien diseñó las partículas, los elementos, las moléculas, las células, los órganos, Quien creó la vida, La Tierra, el Universo. Quien ideó sus leyes desde sus orígenes?

A pesar de los sobresalientes avances científicos se dice que todavía no hemos llegado a la cima, es como si estuviéramos construyendo una torre sabiendo que no tiene fin, quizás es por eso que Dios siempre tendrá que descender para ver en que seguimos obstinados…

5Jehová descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

Los grandes proyectos humanos son como un espectáculo. Y un buen espectáculo requiere de un buen acuerdo previo. Hay tanto deseo por un apretón de manos como la luz fugaz procedente de los flashes que intentan inmortalizarlo. La colocación de la primera piedra suele ser el distintivo de un acuerdo forjado, de hablar el mismo lenguaje… Esa primera piedra expresa la voluntad inquebrantable de culminar la obra. Es un punto de no retorno, y Dios lo sabía bien…

6Y dijo Jehová: «El pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; han comenzado la obra y nada los hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero».

Cuando un espectáculo se inicia nadie espera que se detenga, y menos por Dios, que, en el mejor de los casos, siempre estará sentado sobre su poltrona, como un espectador de lujo, sin poder interferir en los asuntos de los hombres. Ellos demuestran su habilidad sobre el campo y creen haber sentado a Dios en el banquillo solo porque Éste se ha mostrado respetuoso. Pero el banquillo no es lugar para quien, en realidad, es Juez.

Y, como buen árbitro, Dios deja jugar, pero en esa ocasión no toleró aquella falta flagrante y detuvo el juego. Ya lo había hecho en el huerto del Edén, después de la desobediencia, el trío arbitral comentó también aquella jugada: «El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre». Curiosamente en aquella ocasión el primer hombre y la primera mujer también acabaron siendo expulsados del terreno de juego…

8Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

De esta manera Dios echó por tierra las esperanzas de los hombres. Ellos podían prever riadas, terremotos, rayos demoledores contra los que protegerse desde su torre, pero no estaban preparados para algo que en realidad había sido una concesión de Dios desde el principio, pero ahora, les era quitada: algo tan básico como la comunicación. Y todavía seguimos estando preparados para casi cualquier cosa, excepto para las discordias. Porque los pactos dejan de tener sentido cuando se rompen.

¿A alguien se le ha ocurrido que hubiera pasado sin Babel? Puestos a fantasear en un gran poder que hubiera extendido su dominio desde su torre oscura de Mordor por todos los confines de la tierra media. ¿Quién podría hacerle frente? ¿El Señor de los Anillos? Se me ocurre que Dios quizás estaba protegiendo al hombre del hombre mismo… en un tiempo que no había Organización de Naciones Unidas, quizás Dios puso a Babel.

9Por eso se la llamó Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Esta la historia de una maldición llamada Babel. Una maldición que todavía subsiste. ¿Estáis de acuerdo?

El llamado choque de civilizaciones sigue condenando a nuestro mundo al conflicto.
Las cumbres que reúnen a países ya solo aspiran a llegar a acuerdos de mínimos. Los debates parlamentarios parecen disparatados diálogos de sordos. Patronal y sindicatos se enfrentan, los vecinos se discuten… y cada uno esgrime su palabrería en defender lo suyo propio.

¿Es un problema de comunicación?

Abandonamos la torre de Babel y cada uno se ha instalado en su torre de Marfil.

Si no vivimos tiempos de confusión, decidme vosotros en que tiempos vivimos.

Los niños aprenden insultos para comunicarse mejor entre ellos. Los jóvenes oyen solo lo que quieren oír. Los adultos no escuchan porque se creen que ya no lo necesitan. Y los mayores, los mayores se ven incapaces de poder entender al resto.

¿Y quién me negará que las mujeres hablan diferente idioma que los hombres.?

Ah, pero tenemos la Audiencia, que quiere decir ‘los que oyen’. ¿Y a quién se le presta atención? Aunque lo neguemos somos presa fácil de chismosos y de humoristas socarrones. Las Torres Gemelas hace tiempo que dejaron de reclamar nuestra atención.

Dios nos dejó sin torre, sin referencias. Ya no deambulamos por la tierra, pero lo hacemos por canales de televisión y sitios de internet…

Pero un día, Dios puso su propia torre.

No era alta, para que no nos sintiéramos apabullados ante Su grandeza.

No era fuerte, porque era necesario que se asemejara a nuestra debilidad.

Pero era noble. Estábamos preparados para todo, excepto para una torre noble.

Así que la cortamos y la quitamos de en medio de nosotros. Tú y yo, con nuestras manos sucias de asfalto, derribamos esa torre y le devolvimos la jugada a Dios.

¿Reconoces esa torre?

¿Reconoces a quién fue suspendido entre cielo y tierra?

Esa torre no existe para el mundo… pero su Luz sigue alumbrando por todo el planeta hasta el día de hoy.

Fil 2:9 Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra;

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Amén…

Me he sentido tentado a acabar así. Pero la torre de Babel nos ha quedado como advertencia también a los que hemos creído.

Esa torre fue magnífica cuando la descubrimos, pero ¿dónde está? ¿permanecerá siempre visible para que nos guíe?

Un error común consiste en pensar que al levantar la cabeza siempre estaría delante de nosotros. ¿qué ocurrió cuando Jesús nos dejó?

Hch1:9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y lo recibió una nube que lo ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales les dijeron:

—Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo.

Quizás nuestro problemas es que algunos hemos dejado de esperar.

Quizás es que estamos sordos y nos hemos cansado de mirar al cielo.

  • Jóvenes que nos acomodamos en nuestro palacio de cristal sin ver el momento de acabar la obra.
  • Veteranos que dejan su primer amor y construyen su propio castillo de naipes porque creen que su candelabro ha dejado de brillar para los demás.
  • Ortodoxos que siguen poniendo piedras de tropiezo en el camino, piedras que se dejaron en la construcción de Dios sabe qué.
  • Templos que sirven a unos fines los domingos, y a otros durante el resto de la semana.

Así las cosas, no nos extrañe que algunos dejen de reunirse porque dejó de tener significado lo que oían, y acabaron por diseminarse en la tierra porque se aburrían.

Ó que códigos novelescos que originan frívolas películas hagan socavar la fe inerte de otros.

Ó que algunos hombres abandonen su casa y acaben buscando falsos tesoros en mazmorras mugrientas y las mujeres deban tirar de sus casas para sacarlas adelante.

Si no reconocemos nuestra confusión es que estamos más confundidos de lo que creíamos.

Decimos que no hay unidad en el pueblo de Dios, ni en las iglesias, ni en las denominaciones, ni en casi ningún sitio. Y yo hasta ahora creía que la división la habíamos traído nosotros, con nuestra doctrina, con nuestras singularidades…

Pero cuando me encontré con Babel, miré al cielo y me pregunté si no era Dios, que habiéndose cansado de que cada uno había erigido su propio monolito, no fuera Él mismo quien nos había traído la confusión… La misma confusión de Babel.

Ap 3:17Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo.

Dice Dios a una de las iglesias…

No es fácil reconocer que a menudo trabajamos en un castillo en la arena, pese al celo que mantenemos en protegerlo de otros castillos alrededor con la misma bandera. ¿Y si orásemos para que Dios levantara un viento recio que deshiciese todos estos castillos y Su Espíritu pudiera ser libre para habitar entre todos?

Una vez se revirtió Babel, y ello nos ha sido dejado también como señal.

Hech 2:1Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos. 2De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban; 3y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran.

5Vivían entonces en Jerusalén judíos piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6Al oir este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7Estaban atónitos y admirados, diciendo:

—Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8¿Cómo, pues, los oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia, 10Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

Bien, ahora sí podemos terminar. Habíamos resuelto el asunto de la torre y ahora hemos resuelto el asunto de las lenguas.


2 Responses to “La torre que quiso sobrepasar el cielo”

  1. Muy bueno es este artículo.Me está edificando mucho.Son escrituras que me llaman mucho la atención desde tiempo atrás y no le sacaba mucho jugo.Hoy he entendido que el problema de las lenguas se acaba con el lenguaje cristiano:la comunión con Dios por medio de Jesucristo para saber escuchar y tener comunicación con mis semejantes.¡¡¡¡Que maravilla.Lenguaje único!!!!!.Gracias y mucho ánimo.
    yhnn

  2. fui edificada sigue adelante gracias que Dios los bendigas


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