Crisis de tomo y lomo y psicosis del mayordomo
¿Tiempos de crisis? Superados tramperos tiempos de contemplaciones desoladoras con gafas de sol (Crisis? What crisis?. Supertramp. 1975), los nuestros han progresado hasta el trance y continuado. Ilusionismos caducos han dado paso a eufemismos gobernantes: desaceleración, reajuste, y quizás, enfriamiento son difundidos tras el forro de una holgada americana que oferta todo el abanico de filtros en cristales gamados: Escoge el color y mira a tu alrededor aunque adviertas que este mundo es traidor.
¡Descárgate la versión más actualizada anti-crisis!: económica, energética, alimentaria, financiera (crediticia-hipotecaria, de liquidez…) antes que sea infectado tu sistema.
Con la nueva release tu realidad virtual te permitirá desde apaisar raquíticas vacas hasta reverdecer mustias espigas. Vive tu propia aventura gráfica recluyendo a tu agraciado mayordomo en un faraónico site para que juegue a cartas con el copero más afamado y el panadero más chusquero mientras duda si debería echárselas: ¿qué fue del interpretador de sueños?
Pon atención a visionarios economistas (reputados a la sazón) que trazan el futuro -aunque sea porcentual- de carácter vacilante según la oscilación de un barril sin sujeción. O toma partido por los sátrapas de turno -o pretendientes ambulantes- subidos al estrado porque el fundamento de la construcción se encuentra anegado. Todavía esgrimen su varita hacia la chistera importada mientras sus analistas indagan en su interior la aparición de la coyuntura apropiada: “el conejo de la suerte al fin saldrá y las zanahorias se comerá”.
Ten confianza, cada agente colocará su granito de ingrediente de la receta secreta, el horno central de los quince calentará al interés pertinente y el producto interior de más de ocho subirá como el bizcocho. Mientras tanto abstente de tu porción, aunque lo aludas en tu café con cansina indolencia acabarás recurriendo al tópico de la película repuesta: el asesino es el mayordomo.
¿Es sospechoso el mayordomo de acometer el consumo y la inversión? Hay cierta historia en la Biblia de un mayordomo que se pasó en su consumición e invirtió sin pudor. No es la historia de José, el mayordomo fiel, sino la de Pepe, la tuya, la mía o la del europeo de a pie.
El mayordomo infiel (Lc 16:1-13) es una de las parábolas más desconcertantes de Jesús, en las que nos presenta a un mayordomo acusado de derrochador de los bienes de su señor, por lo cual éste le quita del cargo. Preocupado el mayordomo por su futuro, no se ve capacitado para otros trabajos y es demasiado orgulloso para pedir ayuda. Por fin, idea un plan, y, reuniéndose con los deudores de su señor, les condona parte de sus deudas.
Si asombrosa es la desfachatez del mayordomo, mayor asombro viene cuando el señor elogia la astucia de su generoso malversador con la perturbadora declaración que los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. Y luz también necesitamos para entender lo que Jesús añadió: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten, os reciban en las moradas eternas. ¿Tienes algo que no es tuyo y que puedas invertir?: puedes meditarlo, hasta un mayordomo pudo hacerlo.
Si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Si un mal reconocen todos se llama especulación porque riquezas legales aunque injustas suenan a provocación. Pero nuestra burbuja inmobiliaria ha sido un juego infantil de enjabonar y soplar comparado con la manipulación del crudo, el cual se compra diariamente en cantidades seis veces por encima de lo que se consume mundialmente. Así la bolsa poco interesa, pero sí son los futuros en oro y metales, que sí que pesan. Y si hay algo que parece intolerable es que se especule con productos de necesidad básica (como trigo o maíz) y que imperen las leyes del mercado antes que el hambre declarado.
Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? Si un bien reconocen muchos se llama consumo. Aunque no sepas que bien reporta tratar de comprar aquello que no necesitas con el dinero que no tienes, yo te lo explico: porque tú lo vales.
Ningún siervo puede servir a dos señores…No podéis servir a Dios y a las riquezas. Si tu señor son las riquezas, éste te podrá nombrar consumidor. Idea todo tipo de trepas y mejor sé buen emprendedor. Si a Dios sirves con todo, sea mucho o sea poco, tu galardón será el hazmerreír de todos.
Jesús, en su función de asesor, te advierte que en esta inversión no hagas diversificación (no estudió economía): Una de dos, o juegas las cartas y confías en tu suerte, o pasas del gamado cristal y porfías de la suerte que dicen poseer afamados y chusqueros. Porque él lo vale. Eso sí, ante una crisis de tomo y lomo, te mitigará de la psicosis que tiene todo mayordomo.

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