Un amanacer esperado
Cuando creía que aquellos viejos lastres siempre me acompañarían, me despojé de todo el peso que me asediaba. Pude levantar mi mirada del suelo e ir en pos de ese horizonte iluminado por el albor de un nuevo día.
Cuando creía que aquellos viejos lastres siempre me acompañarían, me despojé de todo el peso que me asediaba. Pude levantar mi mirada del suelo e ir en pos de ese horizonte iluminado por el albor de un nuevo día.