Hasta Rayar
Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta rayar el alba.

Derribado pero no vencido

El sabor amargo de la derrota todavía perduraba… No sabía que era de mi espíritu, mi alma sé bien como estaba: abatida; y mi cuerpo, consecuentemente cansado.

Pero por fin imploré: “Dios, ten misericordia de este ser caído. Con la cabeza gacha pero todavía levantando una mano para implorar tu ayuda.

Sáname, renuévame y te miraré…y contemplaré tu Santidad, y no permitas que deje de mirarte.”

No Responses Yet to “Derribado pero no vencido”

Leave a Reply