Hasta Rayar
Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta rayar el alba.

El engaño de la tregua

Y por fin llegó. Convencido que podía acercarse el sosiego de un alma aturdida. Ví como no tenía que lamentarme continuamente, y ya cuando se dejaban de oír aquellos distantes y espaciados disparos, aquel misil irrumpió atrozmente socavando los ánimos, su estruendo me dejó otra vez en la inconciencia, el dolor y la miseria

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