Huyendo hacia un mundo sin vida
Tenía ganas de abandonar. Abandonar la fe y huir de mi vergüenza. Ya no sabía para donde mirar. Cerraba los ojos y solo veía inmundicia, codicia y orgullo refinado. Alrededor todo parecía ir bien. Nadie parecía fijarse en mí, me dejaban tranquilo… solo era yo el que me acusaba, solo era mi conciencia la que no callaba, renegando de mí mismo hacia un mundo sin vida.
Loading...