Un momentáneo laspsus de desesperación
La desgracia es apreciar tu declive, tu hundimiento moral y tu vacío espiritual sin el cometido necesario para remediarlo.
Detestaba mi frialdad, mi falta de sensibilidad a problemas ajenos (y aún a propios!). Detestaba mi pasotismo, mi incongruencia, mi inconsistencia, guardando la apariencia y transigiendo conmigo mismo mientras marcaba duro al prójimo. ¡Detestaba en lo que me había convertido!
Loading...