¿Un capricho aberrante?
Un inocente muchacho atado sobre un altar. Alrededor suyo unas maderas dispuestas para arder. La tierna mirada del muchacho expresa temor e incomprensión por igual cuando un cuchillo es tomado por la mano ya curtida de su amado padre, en el cual aún confía, pero que ahora se encuentra dispuesta a degollarle…
Difícilmente podemos encontrar otra escena bíblica que pueda considerarse más controvertida que la que protagonizaron Abraham cuando estuvo a punto de sacrificar a su propio hijo Isaac.
¿Recordáis la escena?
Este es uno de aquellos relatos que puede ser tomado como ejemplo que la Biblia tiene poco que ofrecer a una sociedad que afortunadamente ya ha superado fanatismos trasnochados, cuando no ritos grotescos, propios de una época arcaica y de una mentalidad primitiva.
Y si no ¿cómo defender la conducta de Abraham? ¿Qué clase de padre estaría dispuesto a cometer una atrocidad así sobre su propio hijo? ¿Se trata de lo que llamaríamos hoy un fanático, un integrista?
Y es que desde el punto de vista de la sociedad actual parece un acto injustificable. Y tan sólo se puede decir en su defensa, si es que se puede decir algo, que es producto de la mentalidad reducida de su época.
Pero si a Abraham le podemos poner como atenuante haberse perdido 4000 años de civilización y progreso.
¿Qué podemos decir del comportamiento de Dios? Él debería estar por encima de las edades y de las culturas, decimos.Él no cambia ¿verdad? ¿Cómo se puede aceptar a un Dios así teniendo en cuenta que es Él quien planea toda la escena? ¿No es un alarde de frivolidad hacer pasar a Abraham todo ese mal trago cuando lo único que pretende Dios es probarle?
¿Es necesario?
- ¿Es necesario que envíe a Abraham a sacrificar a su hijo a un lugar que durante tres tortuosos días de camino, caminando junto a él para mayor consternación?
- ¿Es necesario dejar soportar a un padre desolado las preguntas inocentes de su joven hijo?
- ¿Es necesario hacer que el padre prepare con extremo dolor el lugar del sacrificio de su propio hijo?
Así uno puede contemplar toda esta dramática escena como innecesaria.
Sí, esto resulta inadmisible para muchos, y aún para los que vean que Dios al fin y al cabo no permite esta injusticia atroz, el suceso entero puede antojarse como absurdo.
Y es que parece la imagen de un Dios caprichoso ideando un plan de mal gusto tan sólo para probar la lealtad de un hombre ya mayor –que por otro lado ya le había demostrado con anterioridad su fe con creces- y que durante toda una vida había pedido ardientemente a su Dios tener un hijo, y cuando ve en su vejez como Dios se lo concede, ahora se lo demanda de una forma cruel e inverosímil.Y nos preguntamos:
¿Por qué Dios?
- ¿Por qué Dios espera hasta el último instante para detener tal aberración?
- ¿Por qué Dios parece no importarle poner en una situación límite a sus siervos?
- ¿Por qué Dios parece indiferente al ver temblar a un muchacho?
¿Sabe algo Dios de dejar desamparado a su propio Hijo cuando éste es llevado al sacrificio y tiene ocasión -como Dios que es- de detenerlo? ¿Lo sabe?
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